La importancia de que el sector azucarero ajuste sus números para evitar faltantes en las góndolas quedó evidenciada el viernes, cuando referentes de todos los ingenios tucumanos participaron de una reunión en el despacho del gobernador, José Alperovich. Durante el encuentro, el mandatario les manifestó a los industriales lo que estos ya sabían: que hay preocupación -y malestar- en el Gobierno nacional, a causa de que no parece consistente la oferta de azúcar en el mercado interno, pese a que aún prosigue la zafra azucarera. El mensaje que bajó Alperovich fue contundente: "no hay que tirar más de la cuerda".

Lo que el mandatario sugirió fue que se amplíe el cupo de azúcar que el sector destina al fraccionamiento barato -actualmente, del 6% del total producido-, que representa valores de quebranto para los productores (cañeros e industriales), dado que obliga a vender el azúcar a la mitad del valor en la plaza nacional. En general, a los azucareros no les pareció un planteo imposible de cumplir, pese a que en la reunión se encontraban representantes de ingenios que no aportan para esa causa. Según los industriales institucionalizados bajo el paraguas del Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART), que preside Julio Colombres, se trata de las mismas empresas que en tiempos de vacas flacas sobreofertan el mercado y derrumban los precios, por no sumarse nunca a los acuerdos que se establecen para mantener equilibrada la oferta y la demanda internas de azúcar.

Desde la industria se insiste en que hay azúcar suficiente y que no demorará en aparecer. Sin embargo, el mercado percibe que la oferta es y seguirá siendo restringida, y responde con una tendencia alcista en los precios internos. De cualquier manera, la actividad está ingresando en etapa de liquidaciones salariales y de gastos en general, de manera que se espera un incremento en las ventas en los próximos dos meses. Pero sobrevuela el dato de que la campaña azucarera arrojó un resultado demasiado ajustado, y el mercado interpreta que hasta el inicio del próximo período productivo habrá problemas de abastecimiento.

Los azucareros reconocen el problema, pero muchos están encandilados por los buenos precios de este año. No se recuerda una zafra en la que los valores internos y externos hayan sido tan favorables, con perspectivas de que estas condiciones al menos se mantengan un período más. No obstante, una luz de alerta se encendió y provocó cierta sensación de pánico entre los productores: se mencionó, desde ámbitos oficiales, la posibilidad de que se promueva una importación de azúcar de Brasil, ya que los precios tonificados derriban la barrera que protege al sector azucarero del ingreso del producto del exterior. Durante décadas, los azucareros argentinos se preocuparon por evitar que se sentara un precedente con la entrada de azúcar brasileño, porque no quieren dejar ni un pequeño resquicio para que sus pares del país vecino logren cumplir su meta más anhelada, que es insertarse en el mercado local.

La defensa de los azucareros apunta a sostener el argumento de que en realidad el precio del azúcar al público no es tan alto como se pretende demostrar, ya que se está poniendo a nivel de los valores de otros productos de la canasta alimentaria, que, tras la salida del esquema de convertibilidad -en 2002- habían subido en forma considerable, dejando atrás al precio del azúcar, habitualmente con tendencia a la baja. Pero Moreno no está para entender este tipo de razonamientos. Por ahora, no parece tan decidido a actuar, como cuando neutralizó las exportaciones de trigo, de carne o de lácteos justamente con el objeto de generar una mayor oferta en el mercado interno y propender a la baja de los precios. Pero si el accionar conjunto del Gobierno tucumano y los productores no da algún tipo de resultados en el corto plazo, seguramente habrá nuevas noticias, probablemente más desalentadoras que las últimas.